January 12, 2007

*y se hizo la luz.

Desde que regresé de las vacaciones de diciembre -toda accidentada :P- y llegué a mi casa me encontré con que los focos de "downstairs" meaning la sala y la cocina estaban fundidos. Not working anymore. Y eso que justo los había reemplazado antes de irme. Plop. Intento encender el de las escaleras. Se funde. El de mi recámara. No prende. What the fucking heck in hells? El del lavamanos tiene siglos sin funcionar. En la otra recámara no hay foco. Oseeeeaaaa. Sólo prendía el del baño, y los de afuera. Así que ahí estoy, prácticamente a oscuras. Pero eso no es lo increíble. Noooooo. Lo increíble es que si bien reemplacé el de mi recámara y el de la segunda recámara con un foco de 60 watts normal, los de "downstairs" eran unos focos extraños con una balastra o balastro o algo así que estaba fundido y el caso es que era un rollo. Como me estoy haciendo experta en evitar los rollos al máximo, pues tenía desde el primero de enero arreglándomelas para ignorar el hecho de que no había luz abajo. El caso es que ayer no sé que bicho me atacó, pero tan pronto como logré escabullirme -digoooooo, salí- del trabajo encaminé mis pasos a la catedral de los recién casados, arrejuntados y similares -home depot- y ahí voy como alma en pena por los pasillos de iluminación sin que nadie se digne atenderme. Veo los focos con abanico. Nah. Demasiado problema instalarlos. Sin abanicos. Plafones. Balastros. Ash. Que lata. Le llamo a VJ y con el mejor tono posible le pido que me ayude a instalarlos. Sí, claro, ahí pasamos por tí. Excelente, viene con su novia... Okay. Veo el folleto de ofertas y Oh, dios de las casas de bolsillo, me encuentro con una oferta de unos plafones que cubren los focos normales. Es un paquete de cuatro que solo cuesta 230 pesos, lo cual es más que una buena noticia para mi cartera (zoom into my empty wallet). Pago. Llegan y nos vamos a mi casa. Llegando resulta que la novia quería ir a ver una película que se llama "Cansada de besar sapos". Whaaat. No. Focus. Focos. Luz. Lux. Ya eran las 10:30. Miro el periódico (con la batería de mano) y declaro muy seriamente que a esa hora ya no hay películas en el cinépolis sendero. Ella busca y rebusca y encuentra una función en el otro cinépolis a las 10:40. Me lleva. Todos: Pues vamos no? Yo: Er. Todos: Pero vámonos ya. Yo: Agh. Ok. Un minuto después vamos a 100 km por hora por el periférico sur. Cinco minutos después estamos en el estacionamiento. Ah, y todavía nos damos el tiempo de comprar nachos con jalapeño y coca colas. Entramos y no manchen, la película apenas va comenzando. Está medio X. Cuando salimos quisieron hot dogs. Yo: Está bien, lo que sea con tal de que instalen los malditos focos del demonio. No estuvo tan mal, aunque de comer hotdogs, ni pensarlo, hasta yo tengo mis límites. Total que llegamos a mi casa como a media noche y a esa hora se puso mi hermano a quitar las malditas balastras. Desconecto los cables y los conectó a los de lso focos nuevos. Puso dos normales que puedo encontrar en cualquier Oxxo e instaló los plafones. Ahhhh por fin. Todos: Se hizo la luz. Por cierto que mientras lo instalaba yo les leía una revista editada por alumnos de comunicación hace como mil años llamada Kaos y -al menos en ese número- dedicada enteramente al sexo. Uh. Gracias VJ y Dunia. Espero que cuando regrese esta noche por fin pueda prender la luz al entrar, eso después de que regrese de ver Rocky y de irme de parranda con mi prima. Sí. Voy a ver Rocky. ¿Y qué?

1 comment:

kaju said...

que odisea O.o (para unos mendigos focos.. Oseaaaaaa)